Esta semana BTS – sí, LOS BTS, los que llenan estadios y rompen Billboard con los ojos cerrados – anunciaron que no van a someter su música para los Grammys de 2027. Nada. Cero. Su álbum Arirang, que salió en marzo y se fue directo al #1 en los charts principales de Billboard, se queda fuera de la conversación por decisión propia.
¿La razón? Los Grammys estrenaron una categoría nueva: Best Asian Pop Music Performance (Mejor Interpretación de Pop Asiático). Y los muchachos, en vez de decir “ay qué lindo, gracias por el premiecito”, publicaron un mensaje en Instagram diciendo que ellos esperan que la música pueda ser “escuchada y amada por lo que es, en vez de ser categorizada por región o idioma”.
Traducción al boricua: no me metas en una gaveta aparte y me digas que me estás haciendo un favor.
El detallito que lo hace más jugoso
Aquí es donde uno levanta la ceja. HYBE, la disquera, soltó que se les hace difícil aceptar que este cambio en el sistema de premiación llegara justo en el momento en que BTS tenía la mejor oportunidad de ganar un premio principal.
Porque ese es el contexto que no se puede olvidar: BTS lleva años nominados – incluyendo tres años seguidos en Best Pop Duo/Group Performance – y nunca han ganado un Grammy. Ni uno. Y ahora que por fin venían con el álbum más fuerte de su carrera, ¿aparece una categoría nueva hecha a la medida?
Uno no es bobo.
HYBE se apuró en aclarar algo: esto no es un boicot de la compañía. Palabras textuales de la disquera: “No es un boicot a nivel de compañía.” Y un oficial lo puso todavía más claro: “En el caso de otros artistas, si están dispuestos a participar, se procederá con la sometida según lo planificado.” O sea: Le Sserafim, TXT, Enhypen, Cortis, ILLIT, Boynextdoor y compañía sí van a someter – incluyendo a la categoría nueva de Asian Pop.
La casa respeta la decisión de los muchachos, pero el negocio no se detiene. ¿Contradictorio? Un poquito, ¿pero que no lo es? ¿Inteligente? Muchísimo. Porque HYBE se está guardando las dos cartas: el gesto de principios lo hace el grupo más grande del mundo – el único que puede darse ese lujo – mientras el resto del roster sigue compitiendo por trofeos y titulares.
Y hay un detalle que me pareció el más humano de todo esto: BTS estuvo debatiendo hasta último minuto si participaban o no. No fue un berrinche de un día. Lo pensaron. Y al final decidieron que “un movimiento cauteloso era necesario por el bien de la industria musical y del K-pop en general.” Eso no es tirar la puerta. Eso es dejar la puerta abierta, pero poniendo condiciones.
La respuesta de los Grammys
Harvey Mason Jr., el CEO de la Recording Academy, salió rápido a apagar el fuego. Dijo que le da tristeza la decisión pero que la entiende y la respeta, y que la categoría se creó para celebrar “la profundidad, diversidad y excelencia” del pop asiático.
Su frase clave: “Nunca es para dividir.”
Y añadió el argumento técnico: someter en una categoría de género no te descalifica de las categorías grandes. Álbum del Año, Canción del Año, Grabación del Año siguen abiertas. Un artista puede competir en las dos.
Y aquí es donde nosotros, los latinos, tenemos que entender el punto
Porque esta película nosotros ya la vimos. Y la protagonizamos.
Tenemos nuestras categorías latinas en los Grammys. Tenemos los Latin Grammys completos, con su propia ceremonia y todo. Y el argumento siempre ha sido el mismo: “es para darle visibilidad a artistas que quizás no podrían competir contra el mainstream.”
Suena bonito. Y en parte es verdad. Esas categorías han abierto puertas reales.
Pero seamos honestos con nosotros mismos: también hay algo ahí que sabe a huesito. Porque crear una gaveta aparte es mucho más fácil que sentarse a arreglar por qué las categorías principales llevan décadas siendo tan blancas y tan angloparlantes. Es más cómodo darte tu propio cuartito que darte silla en la mesa grande.
Así que cuando BTS dice lo que dijo, nosotros de todas las personas somos los que mejor lo entendemos.
El "Benito" Factor:
Pero tampoco podemos ignorar que lo que dijo Mason Jr. es verídico. Técnicamente, un mismo artista y un mismo álbum pueden competir en las dos categorías. Y eso no es teoría: Benito lo probó.
En febrero de este año, Debí Tirar Más Fotos ganó Álbum del Año, convirtiéndose en el primer álbum completamente en español en lograrlo en 68 años de historia de los Grammys. Y esa misma noche también se llevó Mejor Álbum de Música Urbana y Mejor Interpretación de Música Global por “EoO”. Tres premios.
O sea: ganó en la categoría “suya” Y ganó en la grande.
Eso es exactamente lo que Harvey Mason Jr. está diciendo que puede pasar. Y pasó. Delante de todo el mundo. Con un disco en español, grabado en Puerto Rico, hablando de Puerto Rico.
Entonces, ¿quién tiene la razón?
Los dos, y ese es el lío.
La categoría en sí no es el problema. El problema es la desconfianza, y esa desconfianza merecidamente se la han ganado los Grammys, año tras año, dejando fuera a gente que claramente se lo merecía. Como decimos en Puerto Rico: crea fama y acuéstate a dormir.
BTS no está diciendo “no queremos premios”. Están diciendo “no queremos ese premio si el precio es que nos saquen de la conversación principal”. Y viniendo del grupo más grande del planeta, que puede darse el lujo de decir que no, eso pesa. Ellos buscan romper barreras para el pop asiático, no ganarse un Grammy para tenerlo en el shelf cogiendo polvo.
En fin: puede ser que la Academia haya tenido las mejores intenciones. Pero eso no significa que BTS no esté en lo correcto al usar su poder colectivo para enviar un mensaje.





