Por segunda vez, el expresidente Donald Trump ha sido nombrado Persona del Año por Time Magazine, la primera vez fue en 2016.
En 2017, Trump afirmó que la revista lo había contactado para informarle que probablemente sería elegido Persona del Año nuevamente, lo que incluiría una extensa entrevista. Según él, su respuesta fue: “I said probably no good and took a pass. Thanks anyway!”. Sin embargo, la revista desmintió esta interacción en un fact check publicado a través de X (Twitter).
Ahora, con su nombramiento como Persona del Año 2024, se llevó a cabo una extensa entrevista entre el 45.º presidente y Time Magazine. Esta entrevista no estuvo exenta de controversias, ya que incluyó varias declaraciones falsas, lo que obligó a la publicación a realizar un exhaustivo proceso de verificación de datos.
La revista justificó su elección explicando: “For 97 years, the editors of TIME have been picking the Person of the Year: the individual who, for better or for worse, did the most to shape the world and the headlines over the past 12 months”.
Esto plantea una pregunta importante: ¿es correcto que una publicación de prestigio como Time elogie o destaque en su portada a alguien cuyas declaraciones requieren constantes fact checks?
Aunque la intención de la revista no es necesariamente endosar a los seleccionados, sino resaltar su impacto, ¿en qué punto esto se convierte en una especie de validación o tributo a figuras controversiales?





